Estudia el rendimiento cognitivo del paciente y una vez realizada la valoración, planifica un proceso de rehabilitación cognitiva
¿En qué consiste una evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica es una herramienta clave para conocer cómo está funcionando el cerebro en áreas como la memoria, la atención, el lenguaje o el aprendizaje. A través de diferentes pruebas, se analiza el rendimiento cognitivo y se compara con lo esperable para la edad de la persona.
Más allá de identificar dificultades, permite entender el origen del problema y diseñar un plan de intervención personalizado, potenciando los puntos fuertes y trabajando las áreas más vulnerables.
Uno de sus mayores beneficios es el diagnóstico diferencial. Es decir, ayuda a distinguir entre problemas que pueden parecer similares pero tener causas distintas. Por ejemplo, un niño inquieto o distraído puede no tener TDAH, sino estar atravesando una dificultad emocional. En estos casos, la evaluación permite evitar tratamientos innecesarios y orientar mejor la intervención.
¿Qué se puede evaluar?
En niños y adolescentes, suele recomendarse cuando aparecen dificultades en el aprendizaje o el desarrollo. Permite detectar:
- Problemas de aprendizaje (dislexia, discalculia)
- Trastornos del lenguaje
- TDAH
- Altas capacidades o discapacidad intelectual
- Trastornos del espectro autista (TEA)
En adultos, la evaluación se centra en identificar posibles alteraciones cognitivas que afecten al día a día:
- Dificultades de atención
- Funcionamiento intelectual general
- Secuelas de daño cerebral
- Deterioro cognitivo (como demencias)
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